
Mágico, nostálgico, teatral y apasionante: así fue el show del gran regreso de los Liquits en el Teatro Metropólitan, en el cuál disfrutamos de un viaje audiovisual único de la mano de Ro, Edi y Teo, en el que pudimos bailar, cantar y celebrar juntos la gran trayectoria de esta icónica banda que nos ha regalado no sólo hits increíbles, sino incontables momentos para atesorar en sus múltiples shows, que siempre llevan la garantía de disfrute total.
La noche del 24 de abril, nos dimos cita en unos de los venues más bonitos y emblemáticos de la CDMX para revivir grandes momentos de alegría y nostalgia, haciendo un recorrido por la discografía de una de las bandas de rock alternativo mexicanas que nos ha acompañado con su música y su vibrante energía en más de una ocasión. Si bien, la electrizante vitalidad de los Liquits ha sido siempre una parte importante de su esencia, con ese carisma y alegría tan contagiosos y adictivos, que podemos encontrar no sólo en sus peculiares letras, sino también, en esa música que se nos ha grabado en lo profundo de la mente y del corazón. Con más de 25 años de trayectoria, y un largo descanso que se sentía eterno, pudimos disfrutar de un show espectacular que marca el regreso de los Liquits de forma triunfal.
Con un público ansioso por vivir una noche que nos prometían sería muy especial; y que sin duda no sólo lo cumplieron, sino que superaron la expectativa totalmente, comenzamos este delicioso viaje visual y sonoro en el que se mezclaron vibrantes gráficos en las pantallas, luces que hacían de cada escena algo preciso, con elementos teatrales y un elenco de bailarines que hicieron de cada canción, un pequeño universo, que aunque están conectados entre si, crearon con cada escena, una experiencia que se vivió de forma profunda.



Para comenzar la noche, aparecieron los icónicos Cabeza de Limón, quienes en un laboratorio intentaban revivir a nuestro tan querido Oso Carpintero, dando así la bienvenida al escenario a nuestro trío favorito, para interpretar un amplio repertorio en el que integraron una enérgica lista de hits de todos colores, ritmos y sabores. Arrancaron la noche con la vibrante “Freaky Nasty Boy”, seguida de “Naves de Corto Alcance” y “Kurasaibo” en dónde un conjunto de bailarinas avivaron la energía desde el escenario. Seguido por una canción que de forma muy particular me pone siempre de buen humor, “Patito de Hule” en dónde volaron hacia el público globos transparentes que simulaban burbujas, haciendo de ese momento algo que disfrutamos de una forma especial.
Para mantener esa gran energía, sonaron temazos como “Chido”, “Pachanguero” y “Déja Vu”, seguido por “Llórale Guey” como un pequeño espacio musical para recibir brevemente a los Cabeza de Limón haciendo travesuras, y dar espacio a la melancolía, poniéndonos un poco más emotivos con “Anoche” y “Cinco Vueltas Al Sol”, que para muchos movió profundas emociones y recuerdos. Y hablándo de recuerdos, pudimos disfrutar en vivo por primera vez de “Recuerdo De Verano”, su más reciente sencillo junto a Dr. Shenka de Panteón Rococó, quién no pudo estar presente esa noche, pero igual vivimos al máximo este temazo.



Para muchos es aún una sorpresa el saber que Facundo jugó un papel importante en los inicios de la banda, y esta noche, no podía ser la excepción, así que además de acompañarlos durante todo el show desde el público cantando y celebrando el regreso de Liquits, tomó un tiempo para subir al escenario con la cámara y hacer Close ups dramáticos y tomas muy especiales de la banda, siempre manteniendo su tan especial sentido del humor.
Dentro de los hits de la 2da parte del show, pudimos cantar “Cuando Apagues La Luz”, “Transexy”, “Ven Ven”, “¿Quién Eres?”, y una de las canciones que es prácticamente imposible no cantar gritando y saltando: “Te Comes Lo Que Dices”.
Acercándonos al final de la noche, con una visita más de los Cabeza de Limón, entre hongos gigantes y flores coloridas escuchamos la icónica rola “Jardín”, en la que tuvieron como invitada a Nicoletta Spinelli; seguido por “La Carrera de 6 Ponys”, y una de mis canciones favoritas: “Chícharos Mágicos” que fue sin duda una experiencia maravillosa en la que el público coreó religiosamente cada verso siendo guiados por la voz, la música y una coreografía en la que duendecillos convertían todo en un bosque mágico. Sonaron también “Samprul”, “Sola”, “Tu Sonrisa” y “La Vida Es Corta”; la noche estaba llegando a su fin de forma perfecta, porque para cerrar esta magnífica noche, pudimos cantar a todo volúmen la que es por mucho, la canción más icónica de la banda, y que sin lugar a dudas todo el público esperaba ansioso: “Desde Que”.
Para despedirse tocaron un par más, “Oso Carpintero” y “Space Is My Home”, acompañados del Oso Carpintero original, y con una energía tan vibrante y contagiosa parecía que el show estaba por comenzar más que un cierre. Antes de salir del recinto, proyectaron un emotivo video de la trayectoria de la banda, y definitivamente, no fue sólo una noche de alegría, música y nostalgia, sino también una gran noche de celebración por el triunfal regreso de los Liquits, quienes sin lugar a dudas se lucieron y dejaron muy claro que su pasión por la música y el escenario sigue en llamas, y tendremos pronto mucha nueva música y próximos shows.
Si bien esta noche, fue un espacio completamente enfocado a fans y familia, que en cierto punto se estrechó tanto la línea que eran prácticamente lo mismo; había algunas personas que llegaron escépticas y salieron felices. Y es qué, no importa si eres fan o no, si tienes oportunidad de ver a los Liquits en vivo, no la desaproveches, porque sin duda será uno de esos shows que dices al salir “Creo que es uno de los mejores conciertos a los que he ido”, y de ahí, ya no hay vuelta atrás.
Reseña: Barbie Monter | Fotografías: Liliana Estrada (OCESA)











