El viaje musical de Phil Collins: un legado que convirtió la sensibilidad en éxito mundial

Hay artistas que dominan una época y otros que transforman la forma en la que sentimos y vivimos la música para siempre, y Phil Collins sin duda pertenece al segundo grupo, pues ha sabido llevar la música a otro nivel, haciendo canciones, producciones, letras y melodías que dejaron de ser música, para ser y hacer historia. 

El día de ayer celebramos el cumpleaños número 75 de este genio, y su historia no es solo la de un músico exitoso, sino la de alguien que logró algo poco común en la industria: hacer de la sensibilidad un lenguaje popular, dándonos himnos honestos, emotivos, nostálgicos, cargados de significado, de potencia, de emoción, pero sobre todo que rompieron muchos tabúes en la industria en la que se decía que si hacías una cosa, no siempre podías hacer la otra, por ejemplo, le pidieron hacer un soundtrack para una película animada, y creó una completa verdadera y apasionante obra de arte que no sólo se llevo muchos premios, sino que se convirtió en parte del alma de muchas generaciones.

Phil Collins nació el 30 de enero de 1951 en Londres, Inglaterra, y antes de ser una de las voces más reconocidas de todo el mundo, fue un virtuoso baterista. Y no uno cualquiera, pues el ritmo fue su primer idioma, su manera de entender la música desde el cuerpo antes que desde la melodía, y esa poderosa base rítmica marcaría toda su carrera e historia, incluso en sus canciones más íntimas, y daría un sentido a lo que es ahora un inmenso legado y lo convirtió en un gran referente o ícono.

Para muchos, su llegada a Genesis en 1970 como baterista fue apasionante, pero su posterior paso al frente como vocalista tras la salida de Peter Gabriel redefinieron el rumbo de la banda, pero al inicio se volvió un tema de conversación por el inmenso escepticismo entre los seguidores del género y de la banda, ya que pensaban que proyecto decaería lentamente hasta el fracaso con Phil al frente, pues la controversia y las tan divididas opiniones entre los 70s y 80s se centraron en que el sonido había evolucionado hacia algo más comercial, más pop-rock, y para los grandes puristas del rock progresivo, eso era sinónimo de que la banda estaba arruinada, y que Phil Collins era el gran culpable de esa tragedia por alejar a la banda de sus raíces y esencia.

Pero lo cierto es que con él, Genesis encontró un nuevo equilibrio entre la complejidad musical y emociones más puras y más accesibles para todo el mundo, haciendo que rock también pudiera ser libremente emotivo, preparando sin saberlo el terreno para lo que vendría después, ¡una de las carreras solistas más impactantes de la música popular que nos regalaría piezas que no llegaban a los oídos, sino al corazón!

En 1981, Phil Collins debutó como solista con el álbum “Face Value” y desde los primeros segundos de “In the Air Tonight”, quedó claro que algo distinto estaba ocurriendo, su sonido envolvente, su profundidad emocional y ese ritmo que late al compás del corazón hizo que este hit no solo se volviera un clásico inmediato, sino que cambió la manera de usar la batería en el pop, demostrando que el silencio, la tensión y la emoción también podían ser protagonistas, dejando atrás las recurrentes y monótonas composiciones que se volvían casi predecibles…

Y es que durante los años 80, canciones como “Against All Odds (Take a Look at Me Now)”, “Sussudio”, “One More Night”, “Don’t Lose My Number” y “Another Day in Paradise” dominaron los charts tanto del Reino Unido, como de muchos otros países al rededor del mundo, muchas alcanzando el número uno en Billboard. Pero dejando de lado el éxito que traen las cifras, hay un segundo éxito que consiguieron todas estas canciones, lo notable fue cómo estas conectaron emocionalmente con millones de personas, hablando de amor, pérdida, vulnerabilidad y haciendo un llamado de conciencia social en un lenguaje muy directo y honesto, que no se sentía como algo vacío, sino como un verdadero manifiesto emocional y profundo que debía ser interiorizado, sentido y vivido en carne propia, metiéndose por la piel, llegando hasta los huesos.

Esa misma emoción y determinación nos regaló uno de los momentos más simbólicos de su carrera y de la historia, pues en Live Aid 1985, Phil Collins fue el único artista en presentarse tanto en Londres como en Philadelphia el mismo día, cruzando el Atlántico en un Concorde para llegar de un escenario al otro, demostrando lo que fue sin duda un gesto que resumía perfectamente su lugar en la cultura musical de la época, y su lugar en la historia como un ser profundamente humano y comprometido que no sólo llegaba a la cima en los charts, sino también en la cima de las vidas de muchos demostrando que era un gran amigo, un talentoso músico y abnegado performer.

Por otro lado, a finales de los 90, su música encontró un nuevo hogar en el cine y en nuevas generaciones, pues en 1999, Collins compuso e interpretó el soundtrack completo de Tarzan. Personalmente esta es una obra maestra, algo que vive en lo más profundo de mi corazón que tiene un inmenso lugar en el corazón no sólo por la película, sino por el significado emocional tan personal que representa en mi vida… Para Phil, la tarea era una, hacer un soundtrack para una película animada, pero Phil no sólo cumplió con la tarea, sino que se convirtió en una leyenda, haciendo de un proyecto que aunque no era algo menor, una monumental y ambiciosa obra de arte que pasaría a la historia en lo que considero uno de los mejores soundtrack de la historia…

Collins no sólo compuso canciones, sino que tambien las interpreto, las grabó en varios idiomas y creó un universo emocional que trascendió la pantalla. Por ejemplo, “You’ll Be in My Heart” fueron escritas desde una sensibilidad profundamente personal que conectó con grandes y chicos, fue con esta canción que ganó el Oscar a Mejor Canción Original y se convirtió en una de las piezas más queridas de su carrera. Para muchos, es simplemente uno de los soundtracks más emotivos de todos los tiempos, pero nuevamente, para muchos de mi generación y para mi, es una de las piezas más brillantes y perfectas.

Si bien, lo largo de su carrera, Phil Collins ha ganado ocho premios Grammy, un Oscar, múltiples Brit Awards y American Music Awards, además de ser incluido en el Rock and Roll Hall of Fame junto a Genesis y en el Songwriters Hall of Fame, ha vendido más de 150 millones de discos y se consolido como uno de los bateristas, productores y cantantes más reconocidos, su verdadero legado no se mide en números… Phil demostró que la sensibilidad también podía ser un éxito mundial, que el pop podía ser emocional sin perder alcance y personalidad, y que canciones tan honestas podían encontrar su camino hacia el corazón de las personas, dejando que las vivan y las hagan suyas de forma especial, pues su música no pertenece a una sola generación, y esa, es la verdadera universalidad. 

En los últimos años, el cuerpo le ha puesto límites a lo que durante décadas pareció inagotable. Los problemas de salud obligaron a Phil Collins a bajarse de la batería y, eventualmente, a despedirse temporalmente de los grandes escenarios, e incluso a mirar su propia historia desde otro lugar, pero incluso ahí, lejos de lo que todo eso representa para este genio, su música ha seguido hablando por él, y a su vez, dando voz a las emociones de cientos de personas y de múltiples generaciones que crecieron y seguirán creciendo con su música.

Hace poco, hubo una gira de reunión de Genesis, en dónde vimos de nuevo a Phil al frente, pero esta vez, compartiendo el escenario con su hijo Nic Collins quién durante el tour fue el baterista oficial de la agrupación, y esto fue mucho más que un regreso… no sólo fue un reto para Nic, quién a pesar de muchos comentarios demostró el gran baterista y músico que es por si mismo, sino que fue también una imagen profundamente simbólica, dándonos un gesto nostálgico e inmensamente especial en el que nos recordó que la música y el amor por ella, también se hereda, se cuida y se transforma.

Actualmente, Phil Collins vive lejos del ojo público, pero se ha mantenido conectado a la música, a la producción y al arte, y es que han surgido varios rumores recientemente que insinúan que Phil ha estado de vuelta en el estudio trabajando en lo que podría ser un nuevo álbum, y de ser así, estamos seguros de que sería un material completamente mágico, otra obra de arte horneada a la perfección lenta y minuciosamente. Pero sea cual sea la verdad, esté de vuelta o no en el estudio, lo más importante es que al final, el legado de Phil Collins no está en cuánto tiempo más pueda grabar, producir, componer o volver a salir de gira, sino en algo mucho más profundo: haber demostrado que la sensibilidad, la honestidad emocional y el corazón también pueden convertirse en éxito, dándonos un legado emocional y musical que será eterno.

Barbie Mntr

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